{"id":7,"date":"2017-03-15T17:19:24","date_gmt":"2017-03-15T17:19:24","guid":{"rendered":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/?p=7"},"modified":"2017-06-15T20:06:39","modified_gmt":"2017-06-15T20:06:39","slug":"una-alianza-necesaria-derechos-de-la-mujer-y-democracia-economica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/?p=7","title":{"rendered":"Una alianza necesaria: derechos de la mujer y democracia econ\u00f3mica"},"content":{"rendered":"

\"\"Nuestra sociedad est\u00e1 atravesada por desigualdades que bloquean el desarrollo sostenible. Una de las principales es la desigualdad entre los g\u00e9neros.<\/h4>\n

De acuerdo a los datos de Naciones Unidas, en los pa\u00edses en desarrollo las mujeres trabajan un 13% m\u00e1s tiempo que los hombres, con el agravante de que el 63% de su trabajo son tareas dom\u00e9sticas no remuneradas: cuidado, alimentaci\u00f3n, limpieza, etc. La situaci\u00f3n es similar en los pa\u00edses desarrollados. Las mujeres tambi\u00e9n trabajan m\u00e1s y el 64% son tareas no remuneradas.
\nEn lo que hace a las tareas remuneradas, en el mundo la presencia de la mujer es m\u00e1s alta en los trabajos de menor calificaci\u00f3n y mayor precariedad. Entre el 70 y 80 % del trabajo dom\u00e9stico es femenino, mientras que esta participaci\u00f3n se reduce al 32% en las actividades de tecnolog\u00edas de informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n.
\nLa menor autonom\u00eda econ\u00f3mica de las mujeres, resultado de sus dificultades para acceder a trabajos en igualdad de condiciones que los hombres, se reproduce en todos los \u00e1mbitos de la actividad humana. Solo el 22% de los parlamentarios, el 18% de los integrantes de gabinetes ministeriales y el 19% de los integrantes de las cortes supremas son mujeres.
\nEn la direcci\u00f3n de los sindicatos s\u00f3lo el 5% son mujeres. En el \u00e1mbito del las grandes corporaciones, donde reside el poder econ\u00f3mico, la situaci\u00f3n no es mejor. S\u00f3lo el 4% de quienes ocupan el puesto de CEO son mujeres; la mitad de las grandes empresas de tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n no tienen ni una mujer en sus directorios .
\nEstos son s\u00f3lo algunos indicadores de una desigualdad que debe superarse como condici\u00f3n necesaria para el desarrollo y la paz.
\nLa ONU ha convocado cuatro conferencias mundiales sobre la mujer desde 1975. En la \u00faltima de ellas (Beijing, 1995) se aprob\u00f3 una Declaraci\u00f3n y Plataforma de Acci\u00f3n donde se reconoce que la \u201cpotenciaci\u00f3n del papel de la mujer y la plena participaci\u00f3n de la mujer en condiciones de igualdad en todas las esferas de la sociedad, incluidos la participaci\u00f3n en los procesos de adopci\u00f3n de decisiones y el acceso al poder, son fundamentales para el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz\u201d.
\nEs decir, lo que est\u00e1 en discusi\u00f3n es el acceso al poder por parte de la mujer en todas las esferas.
\nComo luego agrega la plataforma, adoptada por 189 pa\u00edses \u201cesto supone el establecimiento del principio de que mujeres y hombres deben compartir el poder y las responsabilidades en el hogar, en el lugar de trabajo y, a nivel m\u00e1s amplio, en la comunidad nacional e internacional\u201d.<\/p>\n

Cooperativas y democratizaci\u00f3n del poder econ\u00f3mico<\/strong>
\nSi se trata de compartir el poder, el primer paso es democratizarlo. Aqu\u00ed es donde resulta necesaria la convergencia de la lucha por los derechos de la mujer y la lucha por la democracia econ\u00f3mica.
\nLa soluci\u00f3n a la desigualdad de g\u00e9nero no puede limitarse a que la mujer escale posiciones en un sistema desigual. Desde el absurdo: incrementar solo la participaci\u00f3n de la mujer en el listado de multimillonarios de la revista Forbes ser\u00eda por cierto un resultado magro en t\u00e9rminos de equidad social.
\nLa igualdad entre los g\u00e9neros ser\u00e1 resultado de la organizaci\u00f3n de la mujer para disputar sus espacios. As\u00ed lo demostraron las mujeres en Islandia, en aquella paradigm\u00e1tica huelga de octubre de 1975 que fue la base para la conformaci\u00f3n de una de las sociedades m\u00e1s igualitarias en este sentido.
\nAs\u00ed tambi\u00e9n lo est\u00e1n demostrando las mujeres del movimiento #NiUnaMenos en Argentina: a partir de la movilizaci\u00f3n y la militancia en la defensa de casos emblem\u00e1ticos de discriminaci\u00f3n han logrado poner en la agenda p\u00fablica el tema de la violencia de g\u00e9nero, desnudando los mecanismos del patriarcado en la justicia y en las fuerzas de seguridad.
\nDe igual manera, cambiar la econom\u00eda para garantizar los derechos de la mujer requiere que se organicen para disputar el poder econ\u00f3mico.
\nA nivel global las mujeres representan el 70% de las compras . Si el consumidor fuese el soberano las mujeres controlar\u00edan la econom\u00eda. Como es evidente, esto no es as\u00ed. En una econom\u00eda controlada por oligopolios, la demanda es manipulada y sometida a las necesidades de valorizaci\u00f3n del capital.
\nUna de las respuestas es la organizaci\u00f3n de las mujeres en su calidad de consumidoras. Por ejemplo, si se ampl\u00eda la participaci\u00f3n de las cooperativas de consumo y otras empresas de la econom\u00eda solidaria en la distribuci\u00f3n minorista de bienes y servicios, y si esto es protagonizado por mujeres conscientes de sus derechos vulnerados, se estar\u00e1 en condiciones disputar desde una perspectiva de g\u00e9nero qu\u00e9 consumir y c\u00f3mo producir. Comenzando por combatir el llamado \u201cpink tax\u201d \u2013lo que pagan de m\u00e1s la mujeres por el hecho de serlo en especial en art\u00edculos de higiene personal, pero no solamente\u2013, avanzando con la promoci\u00f3n del consumo responsable con perspectiva de g\u00e9nero, y culminando con la capacidad econ\u00f3mica para combatir los comportamientos empresarios que dan fundamento a la inequidad.
\nSi lo que se quiere es que la mujer participe en la producci\u00f3n de h\u00e1bitat, nada mejor que fortalecer el cooperativismo de vivienda y que las mujeres desde la democracia disputen este sector a la econom\u00eda concentrada.
\nIgual razonamiento respecto al sistema financiero. No es suficiente con reclamar el acceso al cr\u00e9dito controlado por la banca internacional. El camino es la organizaci\u00f3n de instituciones de cr\u00e9dito de matriz solidaria, donde la mujer pueda hacer o\u00edr su voz en funci\u00f3n de sus necesidades.
\nEn suma, si la organizaci\u00f3n popular es la herramienta para democratizar el poder, la organizaci\u00f3n de empresas de la econom\u00eda solidaria es la herramienta para democratizar el poder econ\u00f3mico a favor de las mujeres.
\nEsto tambi\u00e9n forma parte de la Plataforma de Beijing, que plantea la promoci\u00f3n de cooperativas dentro de los objetivos estrat\u00e9gicos de \u201cfacilitar el acceso de la mujer \u2013en condiciones de igualdad\u2013 a los recursos, al empleo, a los mercados y al comercio\u201d, y de \u201creforzar la capacidad econ\u00f3mica y las redes comerciales de la mujer\u201d. Especial menci\u00f3n se hace en dicha Declaraci\u00f3n a las cooperativas de ahorro y cr\u00e9dito, de trabajo y agropecuarias.
\nTambi\u00e9n ha sido espec\u00edficamente reconocido por la OIT: \u201cEl modelo cooperativo ofrece a las mujeres importantes oportunidades de empleo, mejores medios de vida y acceso a recursos productivos y a servicios\u201d .
\nSin embargo esto ser\u00e1 as\u00ed s\u00f3lo si efectivamente las cooperativas favorecen la participaci\u00f3n de la mujer y no terminan reproduciendo los rasgos patriarcales de la sociedad en que est\u00e1n inscriptas.
\nComo empresas orientadas a valores tienen la obligaci\u00f3n de hacerlo. Nada menos que el Primer Principio Cooperativo dice que \u201clas cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membres\u00eda sin discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero, raza, clase social, posici\u00f3n pol\u00edtica o religiosa\u201d.
\nLas cooperativas han sido pioneras en este sentido, desde la primera en Rochdale que reconoci\u00f3 el voto a la mujer en 1844, cuando todav\u00eda no se hab\u00eda conquistado el voto femenino en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica.
\nSin embargo, ni la historia ni los principios declarados alcanzan si la democracia no se ejerce. Para que as\u00ed sea son necesarios varios requisitos.
\nEn primer lugar es necesario que la mujer est\u00e9 asociada a la cooperativa. Si s\u00f3lo el hombre es socio (por ejemplo en cooperativas de ahorro y cr\u00e9dito, de vivienda o agropecuarias) entonces la mujer no est\u00e1 presente, por m\u00e1s esfuerzos de \u201cintegraci\u00f3n de la familia\u201d que se realicen. Evitar esto requiere comprometerse en la discusi\u00f3n sobre la equidad de g\u00e9nero en el \u00e1mbito del hogar. Si el hombre es el que manda en el hogar y la participaci\u00f3n de la mujer est\u00e1 mediatizada por \u00e9l, ser\u00e1 poco lo que se podr\u00e1 avanzar.
\nEn segundo lugar, es necesario que las mujeres cuenten con igualdad de condiciones para el acceso a la informaci\u00f3n y a la educaci\u00f3n cooperativa. Desde los inicios del cooperativismo se ha comprendido la importancia de la educaci\u00f3n como herramienta democratizadora, por ello por el quinto principio est\u00e1n obligadas a garantizar la educaci\u00f3n de sus miembros.
\nEn tercer lugar, es conveniente que las mujeres est\u00e9n organizadas en el seno de cada cooperativa, federaci\u00f3n o confederaci\u00f3n, para denunciar las asimetr\u00edas y promover los cambios necesarios. Para ello deben existir instancias espec\u00edficas de participaci\u00f3n \u2013como por ejemplo Comit\u00e9s de G\u00e9nero\u2013 que vinculen sus objetivos con la agenda general de la lucha por los derechos de la mujer.
\nLa base para la construcci\u00f3n de una alianza firme entre la democratizaci\u00f3n de la econom\u00eda y los derechos de la mujer deben ser los comit\u00e9s de g\u00e9nero del movimiento cooperativo.
\nSon los que est\u00e1n en condiciones de poner en evidencia las inequidades hacia el interior del movimiento cooperativo, tanto en t\u00e9rminos de conducci\u00f3n pol\u00edtica como de organizaci\u00f3n del trabajo, y de articular estos objetivos con las distintas iniciativas en cada uno de los territorios.
\nLa lucha por la igualdad en las cooperativas no puede desentenderse de la sociedad en que se hayan inscriptas, ni la sociedad puede prescindir de las cooperativas para construir igualdad en su seno. El nexo es la organizaci\u00f3n de las mujeres en cada cooperativa en di\u00e1logo con el resto de las organizaciones de cada territorio.<\/p>\n

Cooperativas y condiciones de trabajo<\/strong>
\nLa mayor parte de la intervenci\u00f3n de los Estados respecto a los derechos de la mujer en el \u00e1mbito econ\u00f3mico est\u00e1 dirigida a generar condiciones apropiadas para la defensa de sus derechos como trabajadoras: igualdad de trato y remuneraci\u00f3n, protecci\u00f3n de la maternidad, protecci\u00f3n contra la violencia, etc.
\nEs mucho lo avanzado en este sentido, pero tambi\u00e9n mucho lo pendiente. Por ejemplo en el caso de las licencias, que suelen ser insuficientes y en general presumen que la mujer es la \u00fanica responsable de los cuidados.
\nEs interesante la experiencia de los pa\u00edses n\u00f3rdicos donde existen licencias parentales, que son las licencias que no est\u00e1n asociadas con el nacimiento sino con la crianza, de hasta dos a\u00f1os de duraci\u00f3n y que pueden tomar alternativamente las madres o los padres.
\nLas cooperativas podemos y debemos avanzar en estos temas, m\u00e1s all\u00e1 de las exigencias de la legislaci\u00f3n: lo exigen nuestros valores. La incorporaci\u00f3n plena de la mujer debe ser una de las claves para mostrar un modelo empresario exitoso, el \u201cpreferido por la gente\u201d, en t\u00e9rminos del Plan por una D\u00e9cada Cooperativa de la Alianza Cooperativa Internacional.
\nEn dicho sentido es muy interesante la iniciativa del Grupo Empresarial Cooperativo Coomeva, de Colombia. Esta cooperativa es la primera empresa en su pa\u00eds que adhiere al Sello de Equidad Laboral Equipares, otorgado por el Ministerio de Trabajo en el marco de su Programa de Certificaci\u00f3n del Sistema de Gesti\u00f3n de Igualdad de G\u00e9nero (SGIG), con el acompa\u00f1amiento t\u00e9cnico del Programa de Naciones Unidas (PNUD).
\nEs un excelente camino para trabajar la transformaci\u00f3n cultural empresaria que exige la equidad de g\u00e9nero, al tiempo de que se logra dar visibilidad al proceso en el marco de un programa con soporte internacional. Las cooperativas deben liderar estas iniciativas en todo el mundo.
\nPor otro lado, las cooperativas est\u00e1n en condiciones de agregar una nueva dimensi\u00f3n en este debate. No s\u00f3lo se trata de promover relaciones asalariadas en condiciones de equidad: pueden construirse relaciones de trabajo decentes a partir del control directo por parte de las mujeres sobre las condiciones de trabajo.
\nEn las cooperativas de trabajo los asociados \u2013trabajadoras y trabajadores\u2013 son quienes deciden las condiciones de trabajo, incluyendo sistemas de remuneraci\u00f3n, licencias, horarios, seguridad laboral, etc. La mujer que quiere ampliar sus derechos, puede hacerlo construyendo colectiva y democr\u00e1ticamente una empresa que se adapte a sus necesidades y reconozca sus derechos.
\nModerar al capital para que tenga en cuenta la perspectiva g\u00e9nero no es el \u00fanico camino para las mujeres: pueden desplazarlo del puesto de comando.
\nPor su puesto, para esto las cooperativas deben contar con herramientas que faciliten su constituci\u00f3n y consolidaci\u00f3n, como por ejemplo financiamiento y asistencia t\u00e9cnica. Quiz\u00e1s podr\u00eda plantearse un nuevo derecho de las mujeres: el derecho de acceder a las condiciones necesarias para poder organizar su propia empresa, en equidad y sin relaciones de explotaci\u00f3n.
\nEn el marco de la nueva ola de econom\u00eda solidaria que se observa en el mundo (producto de la b\u00fasqueda de alternativas para generar ingresos cuando el mercado de trabajo es impotente para incorporar a amplios sectores de la sociedad) se registra que gran parte de esa econom\u00eda emergente est\u00e1 integrada por mujeres que desarrollan estrategias asociativas, que resultan complementarias y compatibles con sus tareas de atenci\u00f3n a sus familias.
\nPor ejemplo, en Bolivia la participaci\u00f3n de las mujeres en las actividades econ\u00f3micas autogeneradas supera a la de los hombres: 70 % de las mujeres ocupadas y 56 % de los varones ocupados trabajaban en 2011 en unidades familiares y de peque\u00f1a escala .
\nAprovechar esta experiencia, con el respaldo de pol\u00edticas p\u00fablicas espec\u00edficas, puede ser un camino para construir unidades empresarias donde se privilegie la perspectiva de g\u00e9nero en lo que hace a la construcci\u00f3n de condiciones de trabajo equitativas y compatibles con la necesidad de atender las tareas de cuidado, que son corresponsabilidad de ambos g\u00e9neros.<\/p>\n

Cooperativas y batalla cultural<\/strong>
\nPero quiz\u00e1s el principal aporte que puede realizar el movimiento cooperativo es en t\u00e9rminos de batalla cultural. La maquinaria publicitaria al servicio del capital concentrado es quiz\u00e1s uno de los principales reproductores de estereotipos de g\u00e9nero que condenan a la mujer a un lugar de sumisi\u00f3n.
\nMujeres que limpian los sanitarios mientras que los hombres recorren rutas en sus autos de alta gama, mujeres tratadas como \u201cprincesas\u201d porque gracias a un detergente tiene las manos suaves al terminar de lavar la vajilla, mujeres que deben apelar a una sopa para incidir en las decisiones arbitrarias del \u201chombre de la casa\u201d. Todos ejemplos que vemos diariamente en los medios masivos de comunicaci\u00f3n y que est\u00e1n estrictamente ligados con la violencia de g\u00e9nero: cuando se promueve una actitud servil basada en estereotipos de g\u00e9nero se est\u00e1n promoviendo relaciones de sumisi\u00f3n y no de equidad.
\nEste rol subordinado de la mujer empa\u00f1a la mayor parte de las relaciones interpersonales y condiciona su capacidad de progreso, empezando por la elecci\u00f3n de su formaci\u00f3n profesional.
\nEl informe mundial sobre salarios de la OIT de 2015 mostr\u00f3 que existe una brecha salarial a favor de los hombres en todos los pa\u00edses, y que parte sustantiva de la misma no se explica por ninguna raz\u00f3n objetiva (como por ejemplo calificaci\u00f3n o antecedentes). Es s\u00f3lo discriminaci\u00f3n. En Argentina la brecha salarial a favor de los hombres es del 27%, la mitad de la cual no se funda en ninguna raz\u00f3n objetiva. En Brasil los hombres ganan un 24% m\u00e1s, pero deber\u00edan ganar menos si las remuneraciones se fundaran en sus antecedentes y calificaciones.
\nMucho es lo que pueden hacer las cooperativas en este terreno en su car\u00e1cter de empresas sujetas a valores, comenzando por incorporar la equidad de g\u00e9nero en la formaci\u00f3n sobre valores y principios cooperativos dirigida a los miembros, empleados y p\u00fablico en general, pues no hay solidaridad ni democracia si no hay equidad de g\u00e9nero.
\nLas empresas cooperativas, en particular las de mayor escala, pueden ser actores importantes para incorporar la tem\u00e1tica de g\u00e9nero en sus campa\u00f1as publicitarias, e incidir sobre los medios para que asuman una actitud responsable.
\nPero quiz\u00e1s el desaf\u00edo m\u00e1s importante sea contribuir desde la econom\u00eda solidaria a la democratizaci\u00f3n de la palabra. La presencia de cooperativas gestionando radios, servicios de televisi\u00f3n por cable o diarios, debe ser un camino para interpelar a los grupos multimedios que controlados por la econom\u00eda concentrada y su cultura patriarcal reproducen estereotipos discriminatorios.
\nMultiplicar los medios cooperativos y promover la participaci\u00f3n femenina puede contribuir a cambiar las condiciones estructurales en que las sociedades nos comunicamos, colaborando as\u00ed con los compromisos asumidos por los Estados en la Plataforma de Beijing: \u201cEstimular y reconocer las redes de comunicaci\u00f3n de mujeres como medio para la difusi\u00f3n de informaci\u00f3n y el intercambio de ideas, incluso en el plano internacional, y brindar apoyo a los grupos de mujeres que participan en todos los \u00e1mbitos de los medios de difusi\u00f3n y de los sistemas de comunicaci\u00f3n a ese efecto\u201d.<\/p>\n

Cooperativas y econom\u00eda del cuidado<\/strong>
\nEstas l\u00edneas comenzaron indicando que la mayor parte de trabajo femenino es de cuidado y no remunerado. Esto no fue arbitrario. Es que la inequidad en la distribuci\u00f3n del trabajo dom\u00e9stico es el mayor obst\u00e1culo para que la mujer pueda insertarse en las actividades productivas remuneradas en igualdad de condiciones.
\nLa incorporaci\u00f3n masiva de la mujer en el mercado de trabajo es un fen\u00f3meno relativamente reciente que no se ha visto acompa\u00f1ado por una adecuaci\u00f3n de igual magnitud en las tareas que hacen a la reproducci\u00f3n de la vida. El cuidado de los ni\u00f1os, de los ancianos y de todos aquellos con limitaciones en su autonom\u00eda, los temas de limpieza y alimentaci\u00f3n, siguen estando fundamentalmente en manos de las mujeres, lo que les limita severamente sus posibilidades de capacitaci\u00f3n y dedicaci\u00f3n al trabajo remunerado o a cualquier otra actividad pol\u00edtica, social o cultural que permita su desarrollo personal.
\nLas respuestas frente a esta sobrecarga laboral han sido, por un lado, apelar a relaciones de solidaridad con otras mujeres de la familia, y por otro, la tercerizaci\u00f3n de parte de las tareas a trav\u00e9s de la contrataci\u00f3n de otra mujer, en condiciones habitualmente precarias.
\nEn realidad lo que se conforman son cadenas de cuidado, donde los sectores en mejores condiciones econ\u00f3micas delegan las tareas en los sectores subordinados, produciendo y reproduciendo la desigualdad. Muchas de estas son cadenas globales de cuidado, ya que la trabajadora es a menudo una migrante que ha sacrificado las condiciones de vida de su n\u00facleo familiar para poder enviar remesas a su pa\u00eds de origen. Como describe la CEPAL, \u201clos grupos de mayores recursos perciben los beneficios de satisfacer sus necesidades de cuidado, aunque esto implique descuidar las necesidades de quienes les proveen de estos servicios. De este modo pueden transferir las labores del cuidado a otros: hombres a mujeres, clases altas a clases bajas, nacionales a inmigrantes. Las personas situadas al final de la cadena son tan pobres que no pueden contratar una trabajadora dom\u00e9stica y deber\u00e1n apoyarse en el trabajo dom\u00e9stico no remunerado familiar. En definitiva, se est\u00e1 produciendo un trasvasije de situaciones generadoras de desigualdad entre mujeres y familias de distinta nacionalidad, clase social, raza o nivel de estudios, entre otros. Se registran, por tanto, importantes cambios cualitativos en las diferencias intrag\u00e9nero, que ocultan la persistencia de desigualdades entre mujeres y varones\u201d .
\nEsta ha sido la \u201csoluci\u00f3n de mercado\u201d: precarizaci\u00f3n del trabajo y migraciones.
\nFrente a esto han surgido iniciativas orientadas a reconocer los derechos del cuidado, y a asumir la responsabilidad p\u00fablica de que estos sean satisfechos en condiciones no precarizadas.
\nUn ejemplo de ello es la recientemente aprobada Ley del Sistema de Cuidados de Uruguay, cuyo objeto es \u201cla promoci\u00f3n del desarrollo de la autonom\u00eda de las personas en situaci\u00f3n de dependencia, su atenci\u00f3n y asistencia, mediante la creaci\u00f3n de un Sistema Nacional Integrado de Cuidados como conjunto de acciones y medidas orientadas al dise\u00f1o e implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas que constituyan un modelo solidario y corresponsable entre familias, Estado, comunidad y mercado\u201d (Ley 19.353, Art. 2).
\nEl sistema provee distintos componentes seg\u00fan la poblaci\u00f3n a la que est\u00e1 dirigida: jardines maternales, casas comunitarias de cuidados (en el caso de los ni\u00f1os), y centros diurnos o asistentes personales (en caso de los ancianos). Todos estos servicios podr\u00edan ser provistos por cooperativas. En el caso uruguayo espec\u00edficamente el servicio de asistentes personales a los ancianos o discapacitados incluye la oferta de cooperativas.
\nEs decir, a los efectos de que la responsabilidad social de los cuidados no recaiga en las mujeres, se construye un sistema regulado por el Estado, donde tienen cabida las organizaciones del campo de la econom\u00eda solidaria.
\nDe esta manera las cooperativas pueden aportar una primera respuesta a este problema a trav\u00e9s de la provisi\u00f3n de servicios de cuidado.
\nEsto ha sido visualizado positivamente por la OIT al se\u00f1alar que \u201clas cooperativas pueden proporcionar una v\u00eda para salir de relaciones de trabajo precarias e informales, que pueden ser un rasgo de la vida laboral de muchos trabajadores migrantes. Pueden ofrecer acceso a servicios esenciales que necesitan los trabajadores dom\u00e9sticos, esto es, formaci\u00f3n y educaci\u00f3n, vivienda y servicios financieros, as\u00ed como servicios de atenci\u00f3n de sus familias. Hay experiencias de sindicatos que han ayudado a crear cooperativas para sus miembros en el \u00e1mbito de la prestaci\u00f3n de esos servicios\u201d.
\nComo bien rescata la OIT, \u201chay una larga tradici\u00f3n de trabajadores dom\u00e9sticos que eligen el modelo cooperativo como forma de organizaci\u00f3n id\u00f3nea para satisfacer sus necesidades y, de hecho, la primera cooperativa de trabajadores dom\u00e9sticos de que se tiene noticia fue fundada en 1877 por mucamos y cocineros en el Uruguay\u201d.
\nDentro de las experiencias actuales, rescata la experiencias de la Cooperativa We can do it! de Brooklyn (Nueva York), la Cooperative Home Care Associates, que es la mayor cooperativa de trabajo dom\u00e9stico de EEUU, y la Jamaican Household Workers Association (JHWA). Especial an\u00e1lisis realiza de la Federaci\u00f3n de Asociaciones de Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA), un sindicato nacional de la India que trabaja para proporcionar empleos mediante la creaci\u00f3n de cooperativas de atenci\u00f3n de salud, atenci\u00f3n a domicilio, parter\u00eda y guarder\u00eda. A trav\u00e9s de esas cooperativas, en palabras de la propia SEWA, \u201clas trabajadoras obtienen trabajo e ingresos permanentes de una manera no explotadora con una mejor posici\u00f3n para negociar y se convierten en trabajadoras-propietarias\u201d.
\nEn suma, el envejecimiento de la sociedad, producto de la mayor esperanza de vida, y la necesidad de disminuir la sobrecarga del trabajo no remunerado de la mujer en el hogar, crean la oportunidad de cooperativas de trabajo que brinden estos servicios, garantizando en forma colectiva condiciones dignas de trabajo y escala suficiente para brindar servicios integrales y eficaces.
\nSin embargo, si s\u00f3lo se consideran a las cooperativas de trabajo atendiendo las demandas presentadas individualmente por cada hogar, est\u00e1n faltando dos actores que pueden ser incorporados desde la econom\u00eda solidaria: los usuarios de los servicios y la comunidad.
\n\u00bfNo deber\u00edan los usuarios de los servicios (adultos mayores, por ejemplo) tener voz y voto sobre estos temas?\u00bfNo podr\u00edan aportar, incluso, en forma de trabajo o de capital, recursos para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades en forma solidaria?
\n\u00bfNo deber\u00eda la comunidad preguntarse c\u00f3mo desarrollar servicios en base a relaciones de reciprocidad que permitan una mayor autonom\u00eda de la mujer frente a los requerimientos de cuidado de cada familia?
\n\u00bfNo deber\u00eda la econom\u00eda solidaria apelando a la construcci\u00f3n de relaciones de reciprocidad y de responsabilidad comunitaria, construir alternativas m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones de intercambio propias de la contrataci\u00f3n de mano de obra para las tareas dom\u00e9sticas?
\nUna de las contribuciones centrales que puede y debe hacer el cooperativismo en la defensa de los derechos de la mujer es aportar soluciones innovadoras que posibiliten una redistribuci\u00f3n de las tareas de cuidado, que hoy son no remuneradas y explican dos tercios de su trabajo. Y hacerlo desde la eficiencia, la participaci\u00f3n y la solidaridad, porque ser\u00e1 all\u00ed donde est\u00e1n las respuestas, y no en el mercado, que s\u00f3lo profundiza las desigualdades a trav\u00e9s de la precarizaci\u00f3n. Veamos algunos ejemplos que resultan ilustrativos.
\nLa cooperativa de vivienda Trabensol (Trabajadores en Solidaridad) es una cooperativa de mayores de Madrid. Ha construido un moderno edificio bioclim\u00e1tico de 16.000 metros cuadrados donde cada socio disfruta de su apartamento \u2013en total hay 54 viviendas\u2013 en r\u00e9gimen de cesi\u00f3n de uso. Es un espacio construido y gestionado por las propias personas involucradas, procurando garantizar su desarrollo aut\u00f3nomo y aportando una salida innovadora en la situaci\u00f3n de vejez, al evitar las respuestas institucionalizadas donde no participan (geri\u00e1tricos p\u00fablicos o lucrativos) y la sobrecarga laboral de la familia (en especial de las mujeres). Esta es una experiencia inspirada en lo que es una realidad desde los a\u00f1os 70 en Dinamarca, donde las \u201ccohousing\u201d o coviviendas de este tipo son habituales para la poblaci\u00f3n de la llamada tercera edad .
\nEn el otro extremo de las franjas etarias, est\u00e1 el ejemplo de La Mainada , en Catalu\u00f1a. Se trata de una asociaci\u00f3n donde las familias solidariamente atienden el trabajo de cuidado de sus ni\u00f1os peque\u00f1os, en una propuesta donde se conjuga el trabajo profesional remunerado (de una persona especialista) y el trabajo solidario de los \u201cmapadres\u201d. Es una iniciativa que va en el sentido de \u201cdeslocalizar\u201d el trabajo de cuidado, saliendo de la \u00f3rbita estrictamente familiar, al crear instancias colectivas, solidarias y participativas.
\nNo puede dejar de mencionarse en esta breve enumeraci\u00f3n de ejemplos la experiencia de las cooperativas sociales italianas, que surgen precisamente por el esfuerzo inicial de peque\u00f1os grupos de voluntarios y trabajadores descontentos con la oferta p\u00fablica y la provisi\u00f3n del mercado de servicios de atenci\u00f3n social y comunitaria. En el seno de estas cooperativas se conjuga la visi\u00f3n de los distintos actores (trabajadores asalariados, trabajadores voluntarios y beneficiarios) en especial en las que cuentan con una estructura \u201cmulti stakeholder\u201d. Trabajando en forma muy articulada con el Estado y otras organizaciones comunitarias, y apelando a estrategias de integraci\u00f3n cooperativa que resultan ejemplares, se han convertido en la principal oferta de servicios de atenci\u00f3n social en su pa\u00eds.
\nOtro ejemplo es la Federaci\u00f3n de Cooperativas de Servicios a Domicilio y Salud, de Quebec, Canad\u00e1, que fundada en 1996 integra a 69 cooperativas que atienden a aproximadamente 60.000 usuarios. En este caso los asociados son los usuarios, que se organizan en cooperativas para garantizarse el servicio.
\nEn Argentina, algunas cooperativas de servicios p\u00fablicos, donde est\u00e1 asociada la mayor parte de la comunidad de las peque\u00f1as localidades, est\u00e1n comenzando a tomar este tema. Por ejemplo, integrantes de la Federaci\u00f3n de Cooperativas de Trabajo de la Rep\u00fablica Argentina (FECOOTRA), de la Federaci\u00f3n Argentina Empresas de la Salud Solidaria (FAESS), junto con cooperativas de servicios p\u00fablicos de la Provincia de Buenos Aires (FEDECOBA) est\u00e1n trabajando en forma colaborativa con el asesoramiento de dos universidades nacionales en el dise\u00f1o de servicios de cuidados, donde los usuarios y la comunidad est\u00e9n representados por las cooperativas de servicios p\u00fablicos, y los servicios sean provistos por cooperativas de trabajo.
\nTodas \u00e9stas son parte de m\u00faltiples iniciativas que tienen orientaciones similares en todo el mundo, pero que todav\u00eda resultan marginales en t\u00e9rminos del conjunto de la sociedad.
\nSe requiere aqu\u00ed un importante trabajo de reflexi\u00f3n y debate sobre los caminos m\u00e1s aconsejables en este cruce entre econom\u00eda dom\u00e9stica y econom\u00eda solidaria, o entre la lucha por los derechos de la mujer y la lucha por la democracia econ\u00f3mica.
\nDe lo que se trata, en \u00faltima instancia, es de construir sistemas de cuidados que apelando a la solidaridad y a la participaci\u00f3n atiendan a tres derechos en forma simult\u00e1nea: el derecho al cuidado, el derecho de las mujeres y el derecho de los trabajadores y trabajadoras del sistema de cuidados.<\/p>\n

Ejes para una alianza por la equidad<\/strong>
\nConstruir una sociedad donde prevalezca la igualdad de los g\u00e9neros requiere de organizaci\u00f3n y militancia para modificar la realidad. Existe una enorme oportunidad si en este camino logran sumar sus esfuerzos quienes trabajan por la democracia econ\u00f3mica desde la econom\u00eda solidaria y el creciente movimiento por los derechos de la mujer.
\nDe acuerdo a lo argumentado, se desprenden algunos ejes para esta tarea:
\n\u2022 Incorporar la organizaci\u00f3n y promoci\u00f3n de cooperativas y otras empresas de la econom\u00eda solidaria en la agenda del movimiento por los derechos de la mujer, como un camino para disputar el poder econ\u00f3mico al capital concentrado que impone los intereses del patriarcado.
\n\u2022 Incorporar la perspectiva de g\u00e9nero en todos los \u00e1mbitos de las cooperativas, incluyendo la organizaci\u00f3n del trabajo, pol\u00edticas de comunicaci\u00f3n y actividades de educaci\u00f3n, a partir de sostener la equidad de g\u00e9nero como parte constitutiva de los valores de solidaridad y democracia.
\n\u2022 Organizar comit\u00e9s de g\u00e9nero o espacios equivalentes en el seno del movimiento cooperativo, como herramienta para luchar por la equidad en el seno de las organizaciones cooperativas, y facilitar su articulaci\u00f3n con la agenda del movimiento por los derechos de la mujer.
\n\u2022 Incorporar la perspectiva de g\u00e9nero en la construcci\u00f3n autogestionaria de las condiciones de trabajo, procurando que la participaci\u00f3n de la mujer resulte en un fuerte sector de cooperativas de trabajo que sea testimonio de las buenas pr\u00e1cticas laborales.
\n\u2022 Exigir a todos los Estados el cumplimiento de los compromisos asumidos en la Declaraci\u00f3n y Plataforma de la IV Conferencia Internacional de Beijing.
\n\u2022 Promover la participaci\u00f3n de la mujer en medios de comunicaci\u00f3n gestionados desde la econom\u00eda solidaria y otras organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de brindar una perspectiva alternativa del rol de la mujer en la sociedad.
\n\u2022 Promover el debate e investigaci\u00f3n sobre formas alternativas para que la econom\u00eda solidaria aporte soluciones innovadoras para una reorganizaci\u00f3n de las tareas de cuidado que libere a las mujeres de la sobrecarga laboral.
\nEl proyecto de sociedad que se desprende de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos no ser\u00e1 posible si no se avanza en forma sostenida hacia la equidad entre hombres y mujeres. La humanidad ha avanzado pasos importantes en este sentido, pero a\u00fan son formidables los desaf\u00edos pendientes.
\nEl principal de ellos es comprender que una sociedad m\u00e1s igualitaria requiere otra econom\u00eda, cuyo objetivo sea la reproducci\u00f3n de la vida y no la valorizaci\u00f3n del capital. En ese camino deben confluir los esfuerzos del movimiento cooperativo y de las diversas organizaciones y movimientos que luchan por los derechos de la mujer: m\u00e1s democracia en la econom\u00eda con mayor protagonismo de la mujer es el camino hacia a una sociedad donde la igualdad, la libertad y la fraternidad sean los valores que estructuren centralmente nuestras relaciones.<\/p>\n

Dr. Ariel Enrique Guarco<\/strong>
\n Presidente de la Confederaci\u00f3n Cooperativa de la Rep\u00fablica Argentina (COOPERAR)<\/em><\/p>\n

Buenos Aires, marzo 2017<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Nuestra sociedad est\u00e1 atravesada por desigualdades que bloquean el desarrollo sostenible. Una de las principales es la desigualdad entre los g\u00e9neros. De acuerdo a los datos de Naciones Unidas, en los pa\u00edses en desarrollo las mujeres trabajan un 13% m\u00e1s tiempo que los hombres, con el agravante de que el 63% de su trabajo son […]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[3,2],"class_list":["post-7","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-comunicados","tag-desigualdad-laboral","tag-economia-del-cuidado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":103,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7\/revisions\/103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/genero.cooperar.coop\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}